Institucional

historia

Si bien fue el 4 de julio del año 1948 cuando en la sede del club Sportivo Independiente, tuvo lugar la asamblea constitutiva de CORPICO, esta historia había comenzado a escribirse mucho antes.

Corría la década del '30, General Pico estaba creciendo, era una ciudad que pujaba por progresar, pero a la hora de expandirse chocaba con un grave inconveniente: la precariedad del suministro de energía eléctrica. Esa obsolescencia se hacía cada vez más evidente, dado que la empresa prestataria, que además cobraba tarifas abusivas, no realizaba ninguna inversión en la renovación de equipos. Este fue un hecho determinante porque cuanto más crecía la localidad, más deficitario resultaba el servicio.

Vieja Usina

La vieja usina había comenzado a funcionar en el año 1913 por decisión de la firma Pinto, Polo, García y Cia, luego, aquella empresa vecinal había pasado a manos de la Compañía Anglo Argentina de Electricidad S.A. que no tardaría en transformarse en Compañía de Electricidad del Sur Argentino S. A. (C.E.S.A.).

Esta empresa extranjera ejercía el monopolio del servicio en todo el país y no destinaba dinero ni para mantener ni para mejorar la prestación. La conclusión era simple: General Pico se encontraba estancada y a merced de la arbitrariedad del consorcio foráneo.

La situación abusiva provocó la inquietud de los vecinos como Luis Sampayo, Tomás Zucconi, José Ferrero y otros, que comenzaron a movilizarse en pos de una organización cooperativa. Hasta que en diciembre 1942, el presidente de la Municipalidad, Dr. Juan Carlos Neveu, sancionó una ordenanza decisiva e histórica, la misma disponía destinar todo el dinero que percibiera la comuna en concepto de cobro de multas, más el 10 % de lo que recibía por patentes nacionales, para conformar un fondo denominado "Pro-Cooperativa Eléctrica".

En 1944 se dio un paso más. Se conformó una comisión de vecinos para que se aboque al estudio de la factibilidad o no de constituir una cooperativa local. La comisión estaba integrada por Benito Outeiral Tenorio, quien más tarde sería el presidente del primer Consejo de Administración, Juan Bastard y Francisco Inciarte, a los que más tarde se sumaron Nicolás Carracedo y Horacio Alcayaga. Estos vecinos llevaron a cabo una importante tarea de recopilación de antecedentes y consultas y realizaron además una encuesta domiciliaria que abarcó toda la ciudad. La misma arrojó un resultado concluyente: General Pico debía tener su propia fuente generadora de energía.

Cuatro años más tarde, el 4 de julio de 1948, un grupo de vecinos se reunió en la sede del Club Sportivo Independiente "con el propósito de constituir la cooperativa de Electricidad Limitada de General Pico, discutir y aprobar estatutos sociales, suscribir su capital accionario y designar los integrantes de su primer Consejo de Administración y síndicos", según consta textualmente en el acta fundacional. A partir de ese momento, quedó constituida formalmente la Cooperativa, con la suscripción y cobro de acciones y se inició un período de activas gestiones que llevaron a contabilizar en poco tiempo más de un millar de socios.

Esos fueron años de intensa actividad: se concretó el llamado a licitación para la adquisición del terreno para emplazar la futura usina, se tramitó la personería jurídica, se efectuó la inscripción en el Registro de Cooperativas, se inició el estudio para la concreción de la planta eléctrica a través de la Federación Argentina de Cooperativas de Electricidad.

Son muchos los nombres propios enlazados a esos primeros pasos donde todos se comprometían y trabajaban con altruismo en pos del alcanzar el objetivo, hombres como Belarmino Fernández, que asesoró a los consejeros de la Cooperativa para que instalaran su propia planta generadora y llegó a ser tiempo después Director de Energía de la Nación; los integrantes de la firma Electrodinie E.N. que proveyeron los planos de las instalaciones electromecánicas; el ingeniero Armando Caridi, responsable del estudio y posterior anteproyecto de la planta y tantos otros que pusieron el hombro y quedaron ocultos en el anonimato del proceso.

En el lapso que medió entre la constitución de la cooperativa y su efectiva puesta en marcha, fue menester gestionar un crédito de seis millones de pesos ante el Banco de Crédito Nacional, una parte de ese dinero se destinó a la adquisición de dos grupos electrógenos y la otra a la concreción de las obras civiles y electromecánicas necesarias que estuvieron a cargo de la empresa Drillex SRL.

Finalmente, 9 años más tarde, el esfuerzo y las convicciones se materializaron. El 3 de enero de 1957, la Cooperativa de General Pico comenzó a generar y distribuir energía eléctrica, con una potencia instalada de 2.500 HP, triplicando los 800 HP que hasta ese momento abastecían obsoletamente la ciudad. Pese a la distancia no es difícil imaginar la emoción profunda que habrá a embargado a ese puñado de hombres que desafiaron la realidad, que aún a sabiendas de que resultaría muy difícil y que llevaría años, se atrevieron, convencidos que su proyecto utópico no era irrealizable… y tenían razón.